Para ello, la Sirena es el sitio ideal. La playa es abierta, con aguas oceánicas y grandes médanos que la convierten en un oasis de tranquilidad durante el agitado verano rochense. Aunque la infraestructura es escasa, para este año se construirán caminos y señalización.
Es apropiada como refugio entre los médanos, y como punto de partida de caminatas hasta las playas vecinas, como Aguas Dulces o el paraje de Los Moros. Se pueden ver aves de bañado y marinas en la playa, y si se visita en la época menos concurrida también se pueden encontrar carpinchos y zorros en el monte cercano.
Hay que tomar precauciones al momento de bañarse, ya que no hay servicio de guardavidas. Para comer o pasar la noche se aconseja ir hasta Aguas Dulces, ya que La Sirena no cuenta con servicios.
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