Más allá de su parsimonioso comportamiento, la brótola es una de las especies más apreciadas por el pescador deportivo, ya sea por su alto valor culinario, como por su esquiva forma de tomar los cebos, lo que obliga a que el pescador tenga todos sus sentidos en alerta.
Es una especie que habita zonas de profundidades que promedian los 15 metros.
La presencia de la brótola comienza a manifestarse en los meses del otoño, y su temporada firme se extiende hasta setiembre, aunque es también una de las especies que marcan presencia durante todo el año.
Las mejores experiencias para su pesca en lance de costa, se dan en el lado oeste de Punta Ballena, clásico pesquero de alta convocatoria de aficionados, dada su inmediata profundidad, así como en la zona de playa situada al oeste de la barra de la Laguna de José Ignacio.
En temporada, los pescadores aprovechan las situaciones de aguas denominadas “tapadas” (oscuras), para pescarlas en cualquier pesquero de playa, ya que esas condiciones producen el acercamiento de la especie a las aguas someras.
La pesca más firme de la brótola se da embarcados, por lo que en invierno rinden muy bien los servicios de embarque de los puertos de Atlántida, Cuchilla Alta, Piriápolis, Punta del Este, José Ignacio y La Paloma.
Como la brótola es de actividad en aguas profundas, se le pesca sobre lecho de barro en más de 20 metros, donde generalmente cohabita con el congrio, especie de valor culinario pero de nulo valor deportivo.
Es el único pez que intenta liberarse cuando el pescador lo acerca a la superficie, agitando violentamente su cabeza. Esto obliga a que el pescador no pierda la tensión de la línea de pesca, ya que si la brótola está prendida del labio, es muy factible que se libere.
Por eso, cuando se acude embarcados a su pesca, es conveniente utilizar un copo para cobrarlas abordo.
Para pescarla, dado su renuente comportamiento, la plomada debe estar siempre posada en el lecho, evitando que el rolar de la embarcación la levante, lo que obliga al pescador a mantener la línea siempre floja.
Es una especie de boca especialmente grande, de manera que para su pesca, se presentan cebos importantes confeccionados con bifes de diferentes especies ya que, a su vez, la brótola es un pez poco selectivo.
Se utilizan cañas de 1,80 a 2,10 metros de hasta 30 libras, con reels rotativos provistos de líneas de entre 20 y 25 libras, lo que sería un poco el equipo universal para todas las pescas de embarque que se practican en la costa marítima del Uruguay