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La muestra del mate en imágenes

Los mates, sin duda, son los protagonistas en la muestra "El Mate: puente entre culturas" que se exhibe hasta febrero en el Museo del Gaucho. Sin embargo, la propuesta no se centra en un mero acopio de especímenes y colecciones que termina aburriendo a los visitantes, sino en una cuidadosa selección que nos habla de diferentes usos y costumbres a lo largo del tiempo. Hay mates de familias pudientes, de un soldado que peleó en la Guerra Grande (XIX) y de otro que estuvo preso durante la última dictadura militar (1973 -1985); mates de vidrio, de cerámica, de silicona y mates que se agarran de las más diversas maneras, pero también hay inventos, la recreación de una ronda de mate y un gracioso capítulo dedicado al singular lenguaje en torno a la infusión. En cinco imágenes, te mostramos algunas curiosidades que podrás conocer al visitar esta muestra. 

1) Mates que dicen cosas...

La diversidad de mates a lo largo de la historia es sorprendente. Desde los más sencillos hasta los más sofisticados.  Arriba un mate de calabaza con asa, perteneciente a la Colección del Museo del Gaucho. Debajo en el centro, una colección de mates de porcelana pertenecientes a Eduardo Víctor Haedo. Estos matecitos, también denominados "matecitos de loza" fueron muy abundantes en el Río de la Plata hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. 

A la derecha, un mate de calabaza porongo con un elegante soporte de ñandú en plata y oro. 

En el margen superior izquierdo, el mate de madera y alpaca, perteneció al capitán del Ejército de Defensa, Bernardo Susviela. Al parecer lo llevó en su bolsillo durante la Guerra Grande entre 1839 y 1851. 

Debajo, una calderita de tropero de cobre con asa de chapa, nos muestra como en los inicios de la patria el mate se tomaba en antiguas chocolateras españolas. Este ejemplar que data de 1820 pertenece a la Colección del Museo del Gaucho. 

A la derecha, un mate cádiz en plata, pertenece a una vajilla familiar. A estos ejemplares, también se los conoce como mates federales por el águila en el pie. 

2) Inventos   

Dos curiosidades recientes también pueden apreciarse en la muestra. Por un lado, el Mate GO, un invento ideado por la nutricionista Constanza Díaz, que permite trasladar un mate hecho en una cartera o mochila sin que se estropeé ni ensucie nada. Por otro, el mate Acento, ideado por Tan Azul en gres (un material atóxico) y con marcas que permiten saber con certeza hasta donde llenar de yerba.  

3) El Lenguaje del Mate. 

La relevancia que ha tenido el mate en el devenir de los años, queda reflejado en la existencia de infinidad de frases y términos que lo aluden y se utilizaron como metáforas para expresar diferentes sentimientos, en épocas en las que las relaciones entre hombres y mujeres no eran tan directas. 

Así por ejemplo, si alguien te ofrecía un mate frío, era sinónimo de desprecio, un mate hirviendo, odio, un mate con miel era sinónimo de casamiento mientras que un mate cebado por la bombilla demostraba antipatía. 

4) El Santo del Mate. 

En la muestra también se puede ver la imagen de San Roque González de Santa Cruz (1576 -1628), el primer santo nativo en América del Sur. Este jesuita criollo, nacido en Asunción del Paraguay promovió  la infusión de la yerba mate para erradicar el alcoholismo entre los indígenas y por ello se lo considera el Santo del Mate. La pieza pertenece al Museo de Colonia. 

5) Cuestionando mitos...

Uruguay tiene el mayor consumo per cápita de yerba mate a nivel mundial; se consume un promedio de 9 kg de yerba al año por persona.  También somos los mayores importadores de la planta, principalmente desde Brasil. Por esta razón, otro de los apartados de la muestra apuesta a reflexionar si Uruguay tiene condiciones para producir yerba mate en Uruguay. Anualmente, se ahorraría varios millones de dólares. 
Según el ingeniero Raúl Nin, que administra varias plantaciones en Rocha, en un vivero propio, claro que es posible. De hecho, ha recorrido el país en busca de plantas originarias, a las que considera se las está subestimando por diferentes intereses. 

Fotos y textos: Serrana Díaz